
En la pantalla, de madrugada, el brillo de la carne sudorosa. El traqueteo de las embestidas sin ritmo aparente. El jadeante devenir de unas nalgas que se estremecen. La devoción, maleable, de un dedo que entra y sale, entra y sale, entra y sale… como el sol durante los últimos cien siglos.
En la pantalla todo esto, a las dos de la madrugada de un martes cualquiera, cuando todos parecen dormir, cuando me tumbo, en el sofá, algo turbado, no mucho, no más; ante un insignificante canal de televisión local.
Casi todas las ilustraciones son de Vida y Color, aquel album mítico que tengo todavía, tras más de 30 años..., seminuevo y cansado..., amigo Néstor...
ResponderEliminar¿Por qué?
Un saludo
ok ok, tengo la mente bastante cochambrosa como para encontrarle mas profundidad, doctor veo unas parejas teniendo sexo, nada mas, perdon
ResponderEliminaresta muy buena la ilustracion muchas gracias encontre mi trabajo
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